jueves, enero 29, 2015

Miedo

"Era muy extraño que el viejo Zachariah hablase de su pasado. A veces, detrás de la melancolía que nunca abandonaba a sus ojos, aparecía un extraño brillo que nunca conseguí interpretar.
Hablaba sobre su dura juventud durante los años de esclavitud en Luisiana, sobre las duras condiciones en la que los esclavos como él vivían.
Miedo. Esa era la sensación permanente. Miedo al látigo y al capataz, miedo a no saber si iba a sobrevivir a una dura jornada más. Pero lo verdaderamente sorprendente era el miedo a ser libre.
Trabajo, trabajo y más trabajo. Cadenas y látigo, dolor. Pero miedo de no saber qué habría más allá de eso y de no atreverse a averiguarlo."


Extraído con permiso de "Aves de interior". Por James P. Oldtown.

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domingo, mayo 04, 2008

Esperando algo

"Pasaba las horas muertas en una cafetería, esperando que sucediese eso que diera un giro a mi vida.

Hacía dibujos y escribía poemas que siempre regalaba, en una suerte de tómbola misteriosa en la que los agraciados nunca sabían a qué jugaban.

Otra mañana, otra tarde, un café, más cafés y la vida era eso que sucedía con distintos actores cada día y la banda sonora de la cafetera, el murmullo de las conversaciones y las voces de los camareros."


Extraído con permiso de "Conversaciones y café" de James P. Oldtown.

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martes, noviembre 06, 2007

Poncio Pilatos

"A la cafetería a la que solemos ir a tomar café, que está debajo de la oficina, acude puntual todas las tardes un personaje cuanto menos curioso.


Se trata de un señor de unos sesentaytantos años, de pelo blanco rizado y eterna chaqueta de cuadros de lana en invierno.

Como si de un ancestral rito se tratase, todas las tardes procede con la misma ceremonia. Se coloca en el extremo de la barra, justo delante del tirador de cerveza y acerca un taburete si no lo hay allí ya. Saca del servilletero una, dos, tres, cuatro, cinco y hasta media docena de servilletas con las que limpia el asiento de la banqueta antes de subirse a ella.

Seguido a esto, justo cuando el camarero no mira, pasa su mano derecha por la columna metálica del tirador, colmada de agua condensada en el elemento expendedor de tan fresco y placentero líquido y, con la mano humedecida, se frota la otra, lavándoselas cuan aquel procurador romano que pasó a la historia por ese mismo gesto.

Otra pasada de la mano buscando más de la misma humedad y ésta le vale para limpiar a conciencia la cucharilla que ya el camarero le ha colocado en el platillo, que con el sobre de azúcar, aguarda la llegada del café.


El aromático bebedizo de manos del camarero al sujeto del que tratamos y prosigue con el ritual. Remueve el café con la cucharilla, una vez echado en éste el azúcar y terminado el proceso, con un poco más de agua en la mano, obtenida del mismo lugar que en las anteriores coacsiones, limpia la cucharilla de café.

Unas pocas servilletas más sirven para dejar impoluto el borde del vaso y, en ese momento, ya sí, procede a beberse el cafe."


Extraído con permiso de "Conversaciones y Café" de James P. Oldtown.

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jueves, febrero 08, 2007

Arenga

"Europa os está mirando, y esto será algo como nunca han visto. No sabemos si es el principio de algo o quedaremos aquí, sin derechos, pisoteados, a los pies de la burguesía.
Magros vuestros cuerpos al filo de la guadaña irán. Aquí estamos, puede que en el final. Haced reflexión sobre vuestras vidas y considerad a dónde queréis llegar.
Sentid el fervor, el deseo siniestro con el velo oscuro de la muerte, el olor de la sangre, de la carne quemada; no será esto un paseo, levantad bien altas vuestras almas.
Ahora no hay otra salida, en el sorteo del destino todo ha sido repartido ya."



Extraído con permiso de "En el mar y más allá" de James P. Oldtown

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jueves, febrero 01, 2007

Bajo tierra

"Lo que hay que sufrir por la mierda del amor"

Y resulta que el bonometro que llevaba no vale, así que un gesto señalándolo y luego a la taquilla, el volumen de voz subido más de lo normal y el guardia de seguridad convencido de que ha dado la explicación conveniente a un extranjero.

En la taquilla, la cola que uno elige siempre es la más lenta y el que se cambia es para peor. Se me caen diez céntimos y me encuentro diez euros. Todo eso en el tránsito del tren al metro.

Y por los pasillos se pueden oir esas grandes verdades de la vida que la gente piensa en voz alta.


Extraído con permiso de "Aves de interior" de James P. Oldtown.

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miércoles, enero 24, 2007

Agonía

Gota a gota la vida salía de él, la muerte y su cuerpo se iban fusionando y conformaban un uno muy compacto, como si hubiesen estado conviviendo toda la vida, como un matrimonio de autralopitecus que aún viviesen. Al sol, en la solitaria cubierta, dejaba que el astro rey le torrase el cráneo, así como un pavo de navidad, su interior se iría secando y poco a poco, muy lentamente y despacio, dejaría de pensar, dejaría de sentir, dejaría de exsistir pero aún estaría ahí, como una estatua de sal, como Lot a la salida de Sodoma.
Una ola le sacó de esa especie de letargo en que se encontraba y lo arrastró hacia adentro y hacia abajo. El calor anterior se tornó súbitamente en un frío glaciar; una mañana soleada de invierno no podía calentar el agua del mar y menos a esa profundidad.
Luchaba por ascender y el rebufo de la ola lo arrastraba hacia abajo y más abajo. Sintió la angustiosa opresión de los pulmones tratando de luchar con sus desenfrenados intentos de no inhalar esa bocanada fatal de agua salada que le inundaría los pulmones y lo llevaría a la muerte.
Y era paradójico. Eso mismo era lo que llevaba buscando desde hacía un buen rato, realmente mucho mas que un rato, una vida prácticamente entera. Pero ahora que lo tenía al alcance de la mano, lo rechazaba con toda la fuerza que le quedaba, que se le iba poco a poco...


Extraído con permiso de "En el mar y más allá" de James P. Oldtown.

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viernes, enero 05, 2007

Un encuentro algo inesperado

"... sabía que terminaría por aparecer, porque alguna vez, en algún otro lugar, me había parecido oirla. Siempre me preguntaba por qué podía estar en otros sitios y no en éste, cuando no difería para nada de los demás, podría sentirse como en casa.
Pero ayer vino a verme. No la esperaba, pero tampoco me resultó extraño encontrármela allí. Mas no fue del todo como la había imaginado. Pese a que era completamente natural su comportamiento, no era exactamente igual que las otras veces en que la había visto.
Era feroz, fuerte, profunda, salvaje y animal; como un rock suave..."



Extraído con permiso de "Aves de interior" de James P. Oldtown.

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domingo, noviembre 26, 2006

Sevilla - Berlín 0 €, 1h.

"Me levanto la mañana del domingo en que habían cambiado la hora y para mi sorpresa, mi teléfono ya se había corregido él solito y marcaba la hora correcta. Qué listo es, pensé. Y yo que quiero deshacerme de él. Cada día le descubro algo que me hace verlo mejor. Aun sin cámara, ni color, ni nada de eso, seguro que es mejor teléfono que muchos de los actuales.

Bicheando por las entrañas del aparatito, descubro que tiene un menú de selección de husos horarios, con el cual puedes cambiar la hora según viajas por el mundo, e incluso puedes ponerlo en modo automático y el propio móvil se pone en hora según te mueves.

Mi sorpresa es que el teléfono no había modificado la hora por el cambio horario, sino porque se había ido a Berlín y se había quedado con la hora de allí. Todavía de vez en cuando se va y se olvida de restituir la hora de esta longitud, pero se lo perdono, quizá porque la cosa tiene coña o porque me da envidia de que él se vaya y yo no."



Extraído con permiso de "En la calle y con la casa sin hacer" de James P. Oldtown.

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domingo, octubre 29, 2006

Cambio de hora

- Oiga ¿ha cambiado usted la hora?

- Yo no, ¿por qué?

- No se preocupe, que yo se la cambio.

- ¿Y por qué me la va a cambiar?

- Pues no sé, a ver qué tenemos por aquí. ¿Le vale esto?

- Creo que le diría que más bien no. Hágase usted cargo, estamos hablando de cambiar la hora y mire usted lo que me ofrece a cambio.

- Está bien. A ver qué le parece esto otro.

- Tampoco me convence. Qué poco valora usted la hora.

- No se preocupe, que le ofrezco otra cosa. ¿Qué le parece esto?

- Muy bien, pero no sé para qué sirve.

- ¿Acaso sabe usted para qué sirve cambiar la hora?

- Pues tampoco lo sé, a decir verdad. Venga ese cambio.

- Tome usted, y deme su hora.

- Ahí la tiene, caballero.

- Gracias y de nadas.

- Que tenga usted un buen día.

- Buenas tías nos de Dios.



Extraído con permiso de "En la calle y con la casa sin hacer" de James P. Oldtown.

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miércoles, octubre 25, 2006

Ahora que vamos despacio

"Había nacido para fuera de serie, pero consiguieron que se escondiese a base de apretar a destiempo y no saber soltar.
Fabricó una máscara que amplió a coraza y se dejó devorar por el olvido que crecía con el tiempo.

Cuentan que volvió pero casi ninguno lo reconoció. Hubiera sido complicado, porque ya no era el mismo. Tenía otro aspecto, actuaba de otro modo. Se había vuielto cauto, observador y sagaz.

Pero no buscaba venganza. Traía intenciones puras, pero no había ningún plan. Simplemente se dejaría llevar a la deriva por el viento y pararía allí donde le dejase aterrizar"


Extraído con permiso de "Aves de Interior", de James P. Oldtown.


20/x/2006

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domingo, septiembre 10, 2006

¿Quieres ser modelo?

"Tenía su lado bueno disfrutar de esos sorbos de soledad. Estar en una ciudad extraña dejaba lugar para momentos de tranquilidad y también de sorpresa.

Ahí estaba yo, sentado en una terraza, abstraído por las páginas de un libro mientras el calor hacía que los hielos aguaran mi bebida. Sonó mi celular y mientras charlaba, una persona no del todo desconocida se sentó en una de las sillas que rodeaban la mesa que yo ocupaba. Cogió el bolígrafo que tenía en la mesa para hacer anotaciones sobre mi lectura y en una servilleta escribió: ¿Quieres ser modelo?"



Extraído con permiso de "Conversaciones y Café" de James P. Oldtown.

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martes, abril 11, 2006

Adicciones

"- Llevo un tiempo dándole vueltas y he decidido que debería dejarlo.

- ¿Dejar qué?

- Las drogas.

- ¿Qué drogas? Te conozco desde hace mucho tiempo y no tenía la menor idea de que las tomases.

- Tomo pastillas para dormir. Desde hace más tiempo del que puedo recordar no soy capaz de conciliar el sueño sin tomarlas. Raro es el día que lo consigo. No es una adicción al uso, no tengo síndrome de abstinencia, no me las pide el cuerpo; pero me paso las horas en blanco dando vueltas en la cama y odio dar vueltas en la cama. Me horroriza acostarme para no dormir y ser un zombi por las mañanas.

- Verdaderamente pienso que deberías dejarlo, sí. Nunca se sabe a dónde te pueden llevar.

- Estoy cansado de las pastillas, estoy cansado de muchas cosas. No sé cómo salir del círculo vicioso..."


Extraído con permiso de "Conversaciones y Café" de James P. Oldtown.

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lunes, marzo 13, 2006

La puerta


"-¿Qué te ha pasado?¿Qué era ese ruido?
-Nada, que no podía abrir la puerta y creí que me iba a tener que quedar dentro.
-¿Y la has abierto?
-Claro, si no, no estaría aquí. Al final funcionó el picaporte; si no, lo hubiese desmontado; que menos mal que en la habitación hay herramientas.
-Habrá que echarle un vistazo para que no pase más.
-Sí, claro. Aunque más peligroso que una puerta cerrada es una puerta entreabierta. No completamente abierta, sino abierta a la mitad. No sé si es un tema de falta de atención o es algo ya del cerebro, psicológico o así, pero el caso es que muchas veces no la ves y es bastante peor que chocar contra una puerta abierta."

Extraído con permiso de "Aves de Interior" de James P. Oldtown.

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sábado, febrero 04, 2006

Batas blancas

"El doctor nos estuvo explicando los experimentos que realizaban en el laboratorio. Me llamó mucho la atención el trabajo con los ratones. Me contó que usaban dos tipos de ratones, ratones A y ratones B. Los ratones A sólo se usaban para trabajos no destructivos, o aunque se muriese el ratón, no era esa la finalidad de la experiencia. En cambio, los del tipo B se utilizaban para todo tipo de experimentos. No se tenían demasiados miramientos con ellos, se podían usar varios a la vez y se les sometía a las pruebas más arriesgadas para su integridad.

-¿Y por qué esa diferenciación entre los ratones?
-Pues porque los del tipo A son más cualificados, son especímenes mejores, responden mejor a los procesos. En definitiva, científicamente mejor valorados y más útiles.

Luego me contó que incluso se podía abandonar un experiemento con ratones B cuando empezaban uno con un A.

Parecía que apreciaban a los ratones A y a los resultados obtenidos de los ratones B."


Extraído con permiso de "Aves de Interior" de James P. Oldtown.


Graciosa casualidad, este texto coincide con el retorno de la chica de la bata blanca.

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martes, noviembre 29, 2005

El último día, el primer día

"... se me iba la cabeza en pensamientos que resultaron ser sueños. Al abrir los ojos ya rodaba sobre el arcén hacia el guardarraíl. Trato de rectificar la dirección del coche hacia la izquierda pero no consigo ir recto, sino hacia la cuneta que hace de mediana. Lo único que pienso es que todavía no he chocado contra nada y que debo recuperar el control del coche.
No piso el freno para no derrapar, pero al doblar a la derecha el coche hace un trompo. No pienso en nada, no veo nada, sólo me sujeto con fuerza al volante. Ahora sólo deseo no volcar.
Siento un impacto y después otro y de pronto el coche se para.
Estoy enmedio de la autopista, el coche mira hacia delante. Me encuentro bien, sólo me he dado un leve golpe en la cabeza. Recupero la calma. Giro la llave, el motor arranca. El coche anda con dificultad pero consigo moverlo hasta el arcén.
Luces de emergencia, chaleco reflectante, triángulo, teléfono de asistencia...
El último día, el primer día."
Extraído con permiso de "Aves de Interior" de James P. Oldtown.

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lunes, agosto 29, 2005

El cartel

"En todos los viajes que hacíamos había una curva en la carretera con una casa derruída. Daba igual el destino -aunque no sucedía si íbamos a una ciudad y entrábamos por una autopista- y siempre estaba allí, sin tejado, con alguna viga carcomida, por supuesto sin puertas ni ventanas, con alguna pared de menos y con un cartel anunciando un circo, descolorido a tonos azules."

Extraído con permiso de "Aves de interior" por James P. Oldtown.

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miércoles, agosto 17, 2005

El baile de máscaras

"Aparecí allí, sin máscara. Y todos se reían de mí"

Extraído con permiso de "Aves de interior" de James P. Oldtown

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miércoles, agosto 03, 2005

Sin conservantes

"Aquel día compramos yogures, de esos de sabores con pedacitos de fruta que tienes que pararte a masticar antes de tragar. Yo tenía muchas ganas de tomármelos, los hubiera abierto en la misma tienda y me los habría comido todos, pero esa no era la idea. Los guardamos, tú en la nevera y yo en la despensa. Después te fuiste, pero como habíamos quedado en que nos los comeríamos los dos juntos, los miro y te espero.
Espero que para cuando vuelvas no se hayan echado a perder"


Extraído con permiso de "Aves de interior" por James P. Oldtown

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