martes, abril 10, 2007

Conocer (Parte 3)

Esta es la tercera vez en la que me declaro entusiasta incondicional de la acción de conocer, que no de todo el conocimiento, que por ser infinito, es variado. Y lo que más me gusta conocer son personas. De eso escribo en estos textos.
Y en esta ocasión podría decirse que se trata de metaconocimiento, o el conocimiento del conocimiento. Me explico: Conocer a alguien a quien le gusta conocer. Simplemente, a modo de prueba casi, he podido comprobar que podría pasar horas charlando con una persona así.
A veces lo llamo conocimiento absurdo, porque utilidad realmente no tiene mucha más que la del mero entretenimiento. Hay quien ha llegado a decir que sé de todo y a eso suelo contestar que sólo hablo de lo que sé y cuando no, escucho y callo. Pasa que es un afán que me lleva a buscar sobre asuntos curiosos, ingeniosos o prácticos, que alguien sin la paciencia de investigar y leer, prefiere que se los cuenten.
Luego están los que ni por esas; indolentes en lo que a inquietud se refiere. Y ya a parte, los que escriben blogs.

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viernes, septiembre 08, 2006

Conocer (parte 2)

Si bien las sorpresas a cerca de facetas nuevas de personas conocidas son grandes, no menos gratas son las que causan las personas recien conocidas cuando encajan en la situación o en el comportamiento saliéndose de lo que sería lo corriente o lo que harían los demás.

En la vida, cada uno tenemos un papel para representar, que aunque cambie a merced de los caprichos del guión, siempre hay que estar preparado para afrontarlos y resolverlos.

Hablo de mí, hablo de ti... y de ti también.

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martes, julio 25, 2006

Conocer

Una de las cosas más gratificantes de la vida para mí es aprender. Hay muchas cosas que aprender. Y no sólo hablo de adquirir conocimientos, así que más que aprender, podría hablar de conocer.

Se pueden conocer cosas, lugares o gentes y en mi escala irían exactamente al revés de como los he enumerado. Conocer a una persona es una tarea infinita, siempre se puede encontrar una faceta nueva que llegue a sorprender. Así, me quedo en cualquier caso con la gente profunda y a los superficiales los dejaremos para salir de fiesta.

Es una experiencia magnífica descubrir que una persona que ya conocías esconde alguna afición oculta. Es que es muy fácil sacar a colación, por ejemplo, que te guste el fútbol, algún otro deporte o tal tipo de música. Y no voy a decir que sea mejor o no, pero sin querer resultar pedante -y no me importa si a alguien se lo parezco- prefiero otras.

Todavía no he conocido a nadie que de primeras te vaya diciendo que le gusta escribir, que pinta o que hace teatro y casi me atrevería a pensar que así es mejor. Precisamente porque entras en la aventura de ir averiguando esas cosas poco a poco, de ir profundizando en esa otra persona y a la larga creo que se consigue una unión -ignoro de qué naturaleza- más fuerte.


Estos pensamientos llevan mucho tiempo en mi cabeza, pero hay veces en que para sacarlos de su letargo les hace falta algún tipo de empujón. A veces simplemente vale con traducirlos a palabras para expresárselos a alguien y así uno los termina por ver más claros. Otras veces, se produce alguna situación que enciende la mecha.

Hoy, y eso ha sido lo que me ha llevado a escribir esto, me ha sucedido lo segundo. Me alegro de que haya gente con inquietudes más o menos escondidas por profundas; me alegro de que haya gente en la sombra esperando a ser descubierta y a dejarse conocer.

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