martes, junio 21, 2005

El mar

Te tengo tan lejano pero te siento dentro. Tu rumor, tu cadencia, arrastrando guijarros en las mañanas mansas.

Lunes, martes, miércioles y no te veo. Jueves, viernes, te añoro. Fin de semana y el calor no remite. Como si fuese de allí de toda la vida, con la necesidad de verte de un enamorado.

Furia desatada, espuma. La centrifugadora de lavar resacas, el azote y la calma.

A veces helado, otras reparador, pero siempre bálsamo para los ánimos, generador eterno de energía; baúl profundo para el olvido, reflejo plata y gris para la melancolía.

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