martes, noviembre 09, 2010

Castañas

Otoño. Bajan las temperaturas, empieza a hacer fresquito, llueve, caen las hojas, una buena rima y castañas. Hay a quien le gustan al natural y a quien le gustan asadas, gustos que tampoco son incompatibles.

Hace unos días, paseando por la calle vimos un puesto de castañas asadas y se nos apeteció comprar un cartucho. La conversación de la transacción castañil la reproduzco a continuación:

-¿Me da un cartucho de castañas?
-Tome. Un euro.
-Ahí lo tiene. Qué pena que vengan ocho castañas en el cartucho, ya que somos tres -íbamos tres personas- podrían haber sido nueve y tocábamos a tres para cada uno.
-¿Cómo?
-Que cuánto me cobraría por una castaña más.
-No, no, los cartuchos son de ocho castañas.
-Bueno, pues nada.
Y me voy pensando que igual la cantidad de castañas del saco es múltiplo de ocho y se le descuadraría la cosa si vende alguna de más. Por otra parte, ¿Cuánto me hubiese podido cobrar por una castaña más?¿Hasta cuánto se podría considerar aceptable pagar por esa unidad extra?

De obtusos anda colmado el mundo.

1 comentarios:

Blogger pequeña ha dicho...

En Chile, si se diera el caso que vendieran castañas en la calle, te habrían regalado la novena.."la yapa"...como decimos por aquí...gracias dos relatos cortos que me han hecho reír..y eso es bueno...un chorrito de lo que sea...es un chorrito...dejas caer el liquido cuentas hasta cinco y ya tienes un chorrito..claro siempre que el envase contenedor sea normal...la pregunta que harás ¿y que es un envase normal?...jejejeje (vengo de pinchar "siguiente blog"...y así

7:00 a. m.  

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